Cada 13 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Trombosis en honor a Rudolf Virchow, el médico pionero en el estudio de esta afección. Se trata de la formación de un coágulo de sangre en un vaso sanguíneo —sea una arteria o una vena— que reduce o interrumpe la circulación. Según las estadísticas, una de cada cuatro personas en el mundo fallece por causas relacionadas con esta patología. La OMS informó que el 1 % de la población mundial está anticiagulada, como medida de prevención de afecciones de este tipo.
Una de las particularidades más relevantes es que afecta en mayor proporción a las mujeres, representando entre el 56% y el 59% de los diagnósticos, principalmente entre los 63 y los 66 años. En diálogo con Otra Vuelta de Tuerca, la hematóloga Soledad Molnar (MP 30.201) remarcó el rol determinante de los factores hormonales: "La cantidad y el tipo de estrógenos en anticonceptivos o terapias de reemplazo para la menopausia inciden directamente en el riesgo circulatorio. Por eso es vital individualizar cada tratamiento y consultar antes de iniciar una terapia".
Respecto a los síntomas de alerta, la especialista señaló que el 80% de las trombosis venosas ocurren en las piernas. "Hay que prestar especial atención a la asimetría: si una pierna se hincha, cambia de color o duele como si fuera un desgarro muscular sin causa aparente, hay que hacer una consulta urgente para realizar una ecografía doppler", explicó Molnar. Asimismo, advirtió que si el coágulo se desprende y viaja hacia los pulmones provoca un tromboembolismo pulmonar, una complicación severa cuyo principal síntoma es la falta de aire repentina ante esfuerzos cotidianos.
Aunque existen predisposiciones genéticas (trombofilias) y situaciones clínicas de mayor vulnerabilidad como cirugías traumatológicas, cáncer o embarazos, la prevención cotidiana juega un papel fundamental. La especialista recomendó combatir el sedentarismo con pausas activas durante la jornada laboral, realizar ejercicios de bajo impacto como caminar o andar en bicicleta fija, y utilizar medias de compresión graduada en viajes en avión de más de ocho horas para favorecer el retorno venoso.